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El más pequeño de los detalles revela las mayores oportunidades.

La nanociencia estudia la materia a escala nanométrica, es decir, a dimensiones de entre 1 y 100 nanómetros aproximadamente. Para hacernos una idea, un nanómetro (nm) equivale a una milmillonésima parte de un metro (1 nm = 10⁻⁹ m). A esta escala, los materiales se comportan de manera diferente a como lo hacen en volumen: sus propiedades ópticas, eléctricas, magnéticas y mecánicas pueden cambiar drásticamente. Para nosotros, la nanociencia consiste precisamente en eso: en comprender estas propiedades y aprender a controlarlas.

La nanotecnología parte de todo este conocimiento y lo convierte en aplicaciones. Propone nuevos materiales, paneles solares más eficientes, sistemas de administración controlada de fármacos, dispositivos de computación más rápidos, tratamientos más limpios del agua, etc. Las posibilidades son infinitas, y las aplicaciones abarcan prácticamente todos los sectores de la actividad humana: salud, energía y tecnologías de la información y la comunicación.

En ICN2, trabajamos a esta escala cada día. Nuestros grupos de investigación, servicios y colaboraciones se articulan en torno a la convicción de que lo que ocurre a nanoescala —invisible a simple vista— puede transformar las cosas a la escala que importa: la escala de la vida humana.

Dr Fiori from the Atomic Manipulation and Spectroscopy Group
Human hair
La nanoescala

La nanoescala es 1.000 veces más pequeña que el grosor de un cabello humano. A esta escala, las leyes de la física se comportan de manera diferente. Ahí es donde se centra nuestra investigación.